sábado, 12 de diciembre de 2009

La oratoria aliada con la tecnología

En el mundo contemporáneo, la comunicación es un fenómeno de gran complejidad. Vivimos en la era de la información y el conocimiento. Somos parte de un universo nuevo, abierto, carente de límites claros, continuamente sujeto a modificaciones. La sociedad de la información es cada vez más exigente y competitiva, por lo que las mujeres y los hombres del siglo XXI necesitan una mayor formación humana y una competencia comunicativa óptima para desenvolverse con éxito en la interacción y la comunicación social de un mundo globalizado.
La competencia comunicativa del individuo no puede entenderse únicamente como la capacidad para expresarse y para captar el contenido básico del mensaje que se recibe; mucho más allá, la competencia comunicativa está vinculada a la capacidad para captar intenciones, interpretar connotaciones, asociar, discernir, pronosticar, ponderar causas y efectos, medir consecuencias, valorar a otros y valorarse a sí mismo, resolver conflictos, llegar a acuerdos, adaptarse a situaciones nuevas, evolucionar, defenderse de la manipulación, influir positivamente en otros, desarrollar el sentido estético. Sobre la capacidad de comunicación se asienta la construcción de la personalidad, así como la identidad individual y la colectiva.
Con el desarrollo de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías, la comunicación oral interpersonal se implanta cada vez con mayor fuerza y se amplían las posibilidades de contacto entre personas que pertenecen a culturas diferentes y que están localizadas en lugares muy diversos. Por tal motivo, los riesgos de incomprensión, de malos entendidos y de demagogias son mayores en la actualidad. Por otra parte, además de las múltiples funciones que tiene el habla en la vida más íntima y privada, no podemos olvidar que esta modalidad tiene un lugar muy importante en la vida pública, institucional y religiosa: la jurisprudencia, la política, la enseñanza, los cultos religiosos no podrían realizarse sin la oralidad. Cuanto más democrática es una sociedad, mayor relieve alcanza el hecho a hablar libremente.
La vida actual exige a un gran número de personas que se expresen públicamente. Cada vez son más numerosos los ámbitos en los que se hace necesario hacer uso de la palabra. Desarrollar las destrezas para hablar bien en público es necesario, porque entre otras cosas, hablar bien es la mejor arma de que disponemos para influir en los demás. En efecto, se puede incluso decir que los seres humanos se dividen en dos grupos: “los que influyen” y “los que son influidos”. Cierto es, claro está, que todos somos influidos por otras personas de una u otra forma; pero igualmente cierto es que no todos influimos en los demás.
Las aspiraciones de todo ser humano que se educa y se enriquece espiritualmente lo llevan a no conformarse con ser únicamente receptor de influencias ajenas, sino que aspira a pertenecer al grupo de los que influyen, es decir, de los que hacen valer su opinión. El buen orador gana credibilidad y estimación en el público, lo que le permite tener influencia en los demás. Por eso es muy importante manejar los recursos de expresión oral en todos los órdenes, desde el discurso formal al relato espontáneo.
Para poder comunicar ideas interesantes debes mantenerte inmerso en la búsqueda de información pertinente y relevante; es así como la tecnología bien encaminada puede convertirse en aliada de la oratoria. Inicia un proceso de búsqueda y te sorprenderá cuanta información valiosa puedes encontrar para reforzar tus ideas con respecto a las ideas que quieras comunicar. Si la oratoria te motiva, mantente firme y valeroso, perfecciona la técnica y recuerda que la semilla cae en tierra buena y en su momento germinará. ¡Un aspirante a orador de excelencia jamás se quita!

¡La oratoria es para ti!

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viernes, 11 de diciembre de 2009

Niños que usan la oratoria

Juan Pablo II: Orador de Dios

Discurso Presidencial de Barack Obama:Un orador para la historia

Discurso en vivo de Martin Luther King: Un orador de ese talante trasciende el tiempo y el espacio

Discurso de Martin Luther King

Martin Luther King, Jr.
"Tengo un sueño"
DISCURSO EN WASHINGTON, D.C.



Pronunciado: El 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU.
Versión al castellano: No consta.
Versión digital: Wikisource en Español, 2006.
Esta edición: Marxists Internet Archive, septiembre de 2006.
Derechos: El contenido está disponible bajo los términos de la GNU Free Documentation License.



Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"

lunes, 7 de diciembre de 2009

Comunicación Oral

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El arte de hablar

El término arte, en una de sus acepciones, recoge como definición del mismo aquel conjunto de procedimientos para hacer algo bien. Hablar correctamente en público, en cualquier tiempo pasado o presente ha sido un acto de comunicación fundamental para el desarrollo de sociedades civilizadas, un arte.
Los seres humanos en todas sus etapas, desde su vida escolar hasta su actividad profesional, están obligados a manifestarse oralmente frente a un público. Esta expresión forma parte de sus libertades y necesidades. Con el uso de la palabra los seres civilizados demuestran a sus semejantes su valer, su voluntad y su determinación ante cualquier situación o asunto.
Cuando un ser humano con su palabra domina a una muchedumbre, cuando la persuade, la arrastra o la paraliza, decimos que es un buen orador, que posee la facultad de presentarse ante un público y comunicarle sus sentimientos, sus ideas y propósitos. Platón, el gran filósofo griego, señala que oratoria es el”…arte de seducir a las almas por la palabra”.
La palabra bien dicha levanta ejércitos, enciende revoluciones, frena el furor, mueve lágrimas y hasta cambia la vida de los seres humanos. Sin embrago, en tiempos modernos la humanidad ha descuidado la preparación de sus oradores.
Para ser un buen orador se parte de la elocuencia, la natural tendencia y habilidad para dirigir y dominar a los demás por medio de la palabra. El arte de la elocuencia, basado en unos procedimientos técnicos y artísticos, se ha ido estructurando sobre las creaciones de los grandes oradores, que también-desde la antigüedad-han ido estableciendo los fundamentos de la retórica. Por lo tanto, la oratoria es el arte global de conseguir el poder persuasivo de la palabra, mediante los dones naturales de elocuencia y las técnicas de la retórica.
Cicerón ha sido uno de los principales oradores de la historia. Este argumentaba que: “hablando es como suelen los hombres conseguir hablar bien; pero también hablando mal se conseguirá fácilmente ser un mal orador”. La oratoria es el arte de convencer, eso supone hallar ideas, ordenarlas adecuadamente, revestirlas y embellecerlas, fijarlas en la memoria, y posteriormente referirlas con dignidad y gracia.\
El arte de hablar es tarea muy personal y exige trabajo, estudio constante, larga experiencia, mucho ejercicio, prudencia consumada y sana cabeza. La formación del buen orador comienza a temprana edad.
Ser orador no es estar en posesión de grandes ciencias y sabiduría. Es más bien tener el don de hacerse oír, de causar buena impresión, de explicarse claramente, de influir en los que escuchan, de tener autoridad. Necesitas elocuencia y para lograrlo tienes que practicar.
¿Cuándo estarás verdaderamente preparado para hablar frente a un público? La respuesta a esta pregunta sólo tú la sabrás. Para ayudarte a contestarla, existen cinco etapas que deberás superar antes de hacerlo.
• Etapa 1: Eliminar impedimentos. Todos podemos tener grandes cualidades para hablar en público, pero también serios impedimentos que no te permitan hacerlo:
 Miedo al público,
 El temor a cometer errores.
 Desconfianza: falsas excusas, dudas;
 Falta de concentración, distracción;
 Dificultades de fonación y pronunciación;
 Superioridad orgullosa o despectiva.

• Etapa 2: Dominar las ideas. Hablar es comunicar tus pensamientos a quienes te escuchan. Para ello es necesario tener ideas claras, ordenadas, valiosas, sólo así puedes dominar a quienes te escuchan. No lograrás la comunicación, ni convencerás al auditorio hablando de temas que no conoces bien ¡Documentarse es fundamental!

• Etapa 3: Dominar la expresión. Para hablar frente a un público no basta con dominar las ideas, es necesario disponer de:

 Un lenguaje fácil y ágil;
 Una voz educada, bien moldeada, persuasiva;
 Una rica y sugestiva gama acústica,
 Resistencia pulmonar;
 Gesto, ademán, porte y presentación.

• Etapa 4: Dominar al auditorio. Antes de hablar frente a un público, es necesario saber quién te escuchará. De ellos debes:
 Conocer la edad promedio;
 Sus intereses, su mentalidad;
 Las motivaciones que los llevan a escucharte;
 La preparación académica promedio.

• Etapa 5: Ejercicio, ejercicio, ejercicio. Durante el aprendizaje de técnica para mejorar la forma de hablar frente a un público, no debes olvidar que:
 La técnica no servirá de mucho, sin la asiduidad de hablar;
 Es fundamental ejercitarte constantemente.
 La práctica te dará la experiencia necesaria para continuar tu aprendizaje;
 Será necesario hacer ejercicios en privado, ante un espejo: hablar, leer en voz alta, declamar, improvisa;
 Tienes que practicar ante un grupo de amigos, compañeros, conocidos: explicarles algo, narrar, defender un punto de vista, refutar una idea;
 Es necesario finalmente enfrentarte con un público verdadero.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Cibernauta Lingüístico

Sección Cibernauta Lingüístico
Navega por Internet


Acostúmbrate a navegar por la World Wide Web (WWW), la Web como comúnmente se le conoce, es necesario para todo estudiante de hoy. A través de Internet se obtienen innumerables Fuentes de información sobre casi cualquier tema. Nos conecta a bases de datos, a bibliotecas virtuales, a páginas de debate de temas, a periódicos y revistas de todo el mundo, etc.
La primera práctica debe ser familiarizarnos con los programas de búsqueda que son programas que nos ayudan a localizar información que se encuentra disponible en la Red.

1. Después de conectarte a Netscape o Explorer de Microsoft, explora los siguientes buscadores y busca en ellos, los temas comunicación y lenguaje no verbal.

-http://www.yahoo.com
-htto://www.altavista.com
-http://google.com
-htto://excite.com
Selecciona dos Fuentes de información de cada tema, verifica la procedencia de esa información, determina si es confiable y actual, e imprímela.

2. Conéctate a la Red. Pide a tu buscador que te explore los portales en los que aparecen colecciones de frases célebres. Elige cinco que tengan que ver con comunicación y procede a explicarlas. Hay muchas opciones disponibles en español, como, por ejemplo, www.proverbia.net.

3. Localiza en Internet información general de las siguientes organizaciones internacionales:

a. UNESCO
b. ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD
c. MÉDICOS SIN FRONTERAS
d. GRENPEACE
e. MANOS UNIDAS
f. ONU

Prepárate para redactar párrafos expositivos sobre lo que es cada una de estas organizaciones y cuál es la misión de cada una.

4. Busca un periódico que se pueda leer en Internet (Puedes encontrar una lista de periódicos en español en la siguiente dirección: http://www.nueva-tierra.com/periódicos.html). Busca las páginas de opinión. Escoge una e identifica los argumentos que utiliza el autor para presentar su punto de vista. Prepara tu argumento al respecto.

La Comunicación

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